Si el mercado se ha enfriado y su casa no se vendió al precio que esperaba, no está solo. Según datos recientes de Realtor.com, el número de propietarios que han retirado su vivienda del mercado aumentó un 38 % desde principios de año y un 48 % respecto a la misma fecha del año pasado. En junio, por cada 100 nuevas propiedades puestas a la venta, se retiraron aproximadamente 21 del mercado. Es lógico que esa situación genere frustración.

Pero antes de tomar decisiones definitivas, conviene mirar la historia: las desaceleraciones inmobiliarias son dolorosas en el corto plazo, sí —pero no son permanentes.

Por qué esto no es necesariamente alarmante

Los titulares que comparan la actualidad con 2008 suelen buscar impacto. Si bien el número de viviendas nuevas en venta puede acercarse a niveles que recuerdan a aquella época, no es lo mismo. Para entender realmente el panorama hay que ver la oferta total: viviendas nuevas más viviendas existentes. Cuando se combinan ambos conjuntos de datos, la situación actual difiere de la acumulación de inventario que provocó la crisis pasada.

Además, después de 2008 la industria entró más de una década en un periodo de subconstrucción: durante años no se levantaron suficientes viviendas para cubrir la demanda. Esa falta de oferta acumulada sigue pesando en el mercado hoy y es parte de la razón por la que los ajustes actuales no se traducen, automáticamente, en un colapso generalizado.


Lecciones del pasado: el mercado vuelve a recuperarse

La historia ofrece varios ejemplos claros de recuperaciones tras fuertes caídas:

  1. Década de 1980: con tasas hipotecarias por encima del 18 %, la actividad se paralizó; cuando las tasas cayeron, las ventas volvieron.

  2. 2008: la Gran Crisis redujo drásticamente ventas y precios; con la recuperación económica se reanudó la demanda.

  3. 2020: la pandemia detuvo las transacciones de la noche a la mañana; al relajarse las restricciones la actividad regresó rápidamente.

La conclusión es simple: las caídas significativas han sido seguidas por recuperaciones. No es una garantía de cuándo ni de cuánto, pero sí una pauta histórica.


La situación actual y las expectativas

La combinación de tasas más altas (que subieron con fuerza en 2022) y precios elevados redujo la asequibilidad y enfrió las ventas en los años recientes. Aun así, los pronósticos a futuro son optimistas: el promedio de previsiones de entidades como Fannie Mae, MBA y NAR sitúa las ventas en alrededor de 4,6 millones de viviendas para 2026, frente a las cerca de 4 millones del año pasado. Una mejora en las tasas hipotecarias es uno de los factores que podría atraer de vuelta a más compradores.


Qué hacer si pausaste la venta (o estás pensando en vender)

Si decidió retirar su casa del mercado, su reacción es comprensible y, en muchos casos, prudente. Mientras espera la recuperación, puede aprovechar para mejorar su posición:

  1. Revise el precio: ajuste según comparables recientes y la dinámica del barrio.

  2. Mejore la presentación: pequeñas reparaciones y una puesta en escena cuidada elevan la percepción de valor.

  3. Documente mejoras y mantenciones: tener historial de reparaciones y garantías facilita la venta futura.

  4. Considere alternativas temporales: renta por corta temporada, leaseback o ajustes en la fecha de mudanza pueden dar flexibilidad.

  5. Manténgase informado: la recuperación empieza a menudo por señales locales; conocerlas le permite volver al mercado en el momento oportuno.

Y si lo que busca es comprar, el enfriamiento puede representar oportunidades: menos competencia, más tiempo para decidir y, en algunos mercados, descuentos o concesiones.

El papel de uno de nuestros agentes

Su agente local está para monitorear el mercado por usted: detectar cambios en inventario, movimientos de precios y primerísimas señales de recuperación. Con esos datos podrá decidir si vuelve a listar su propiedad o si conviene ajustar estrategia. Uno de nuestros agentes le ayudará a evaluar plazos, riesgos y opciones concretas según su situación.


Conclusión

Es comprensible sentirse frustrado cuando el mercado no acompaña los planes. Sin embargo, la historia muestra que las desaceleraciones terminan y la actividad vuelve. Si pausó su venta, lo hizo razonablemente; ahora la tarea es prepararse para la próxima ola de compradores: optimizar la propiedad, vigilar el mercado y coordinar con uno de nuestros agentes para reaparecer en el momento adecuado.

¿Quiere que revisemos su caso y le preparemos una estrategia para cuando el mercado se reactive?