Para muchas personas que quieren comprar su primera casa, el gran obstáculo sigue siendo el mismo: la asequibilidad. Y cuando comprar sola o solo no da con los números, algunas personas están buscando alternativas más creativas para hacer realidad ese paso. Una de ellas es el co-buying, es decir, comprar una casa con otra persona para combinar ingresos y repartir costos. La idea no resuelve todo, pero sí puede abrir una puerta que hoy se siente cerrada para muchos compradores primerizos.
Comprar casa sigue siendo una meta importante para muchas personas jóvenes, pero la realidad financiera está haciendo que esa meta se vea más lejana. La National Association of Realtors reportó que los compradores primerizos representaron solo 21% de todas las compras en 2025, la proporción más baja desde que comenzaron a registrar ese dato en 1981. Eso muestra lo difícil que se ha vuelto entrar al mercado por la vía tradicional.
Cuando la entrada al mercado se vuelve tan complicada, no sorprende que algunos compradores empiecen a pensar fuera de lo habitual. Co-buying puede ser una forma de convertir una meta que parecía “algún día” en una compra más cercana y más posible. Freddie Mac explica que esta modalidad consiste en comprar con otra persona —como un amigo, un hermano o una pareja no casada— y que puede hacer la compra más accesible en ciertos casos.
Co-buying significa comprar una casa entre dos o más personas, combinando ingresos para cubrir el enganche, la hipoteca y otros gastos del hogar. En términos simples, varias personas ponen de su parte para que la compra sea más alcanzable. El CFPB confirma que personas no casadas sí pueden solicitar un préstamo juntas, y Freddie Mac señala que esta estructura puede ayudar a volver más viable el camino hacia la propiedad.
La razón por la que esta idea atrae a tantos compradores es que puede acelerar varias cosas al mismo tiempo. Dos personas pueden ahorrar más rápido para el enganche, sumar ingresos para calificar mejor y repartir el costo mensual de la vivienda. Eso puede traducirse en una compra más rápida, más poder adquisitivo y, en algunos casos, pagos mensuales más manejables que el alquiler. Para quien lleva tiempo sintiendo que comprar está fuera de alcance, esa diferencia puede ser enorme.
Aunque co-buying puede ser una buena solución, no es algo que convenga hacer a la ligera. Freddie Mac advierte que este tipo de acuerdo implica responsabilidad compartida por la deuda, así que no basta con confiar en que “todo saldrá bien”. Antes de avanzar, conviene dejar claros temas como cómo se dividirán los gastos, quién pagará qué, qué pasará si una persona quiere vender más adelante y cómo se manejarán las decisiones grandes de la casa.
Por eso, un acuerdo de copropiedad por escrito puede ser una muy buena idea. No es solo un trámite legal; es una forma de proteger la relación, evitar malos entendidos y dejar el plan claro desde el principio. También ayuda mucho hablar con un prestamista que entienda esta estructura, para saber cómo se vería el préstamo, la aprobación y la responsabilidad de cada persona antes de firmar nada.
En conclusión
La asequibilidad sigue siendo un reto real, pero eso no significa que tengas que quedarte esperando indefinidamente. Para algunas personas, co-buying puede ser la forma de empezar a construir patrimonio más pronto.
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