Cuando se hace una oferta por una casa, incluir un depósito de garantía (también llamado depósito de buena fe) es una forma habitual de demostrar que la oferta es seria y competitiva. Aunque no siempre es obligatorio, en mercados con mucha demanda este depósito suele marcar la diferencia entre ofertas similares. A continuación se explica qué es, cuánto es habitual ofrecer y cómo proteger ese dinero durante el proceso de compra.

El depósito de garantía es un pago inicial que entrega el comprador al presentar una oferta para comprar una vivienda; su función es demostrar buena fe y mantener la oferta competitiva. Mientras el acuerdo avanza hacia el cierre, el vendedor suele sacar la casa del mercado; el depósito le da al vendedor la confianza necesaria para hacerlo y mantiene al comprador comprometido con la compra.

Este depósito se diferencia del pago inicial y normalmente se custodia en manos de un tercero neutral (por ejemplo, la cuenta fiduciaria de la compañía de títulos o la cuenta de depósito en garantía del corredor) hasta que la transacción se complete o se rescinda.

No existe una regla fija, pero la práctica habitual es que los compradores ofrezcan entre el 1% y el 3% del precio de venta como depósito de garantía. La cantidad exacta dependerá del mercado (si es un mercado de vendedores o de compradores), las costumbres locales, las políticas estatales y, a veces, lo que el propio vendedor solicita. En mercados muy competitivos puede recomendarse un depósito mayor para que la oferta destaque; en mercados más tranquilos, el rango estándar suele ser suficiente. Trabajar con un agente local ayuda a determinar la cifra adecuada.

El depósito permanece en la cuenta de depósito en garantía hasta el cierre; si la venta procede normalmente, ese dinero se aplica al pago inicial o a los costos de cierre. En préstamos que no requieren pago inicial (por ejemplo, algunos préstamos VA o USDA), el monto puede usarse directamente para cubrir costos de cierre, y si sobra dinero tras los cargos finales, se devuelve al comprador.

Si el trato no llega a cerrarse, la devolución del depósito depende de las contingencias y de lo que establezca el contrato de compra. Si la oferta incluye contingencias (inspección de la vivienda, aprobación del financiamiento, tasación, etc.) y alguna de ellas no se cumple dentro de los términos acordados, normalmente el comprador recibe el reembolso del depósito. En cambio, si el comprador rompe el contrato sin motivo contemplado en las contingencias o incumple plazos esenciales, el vendedor podría quedarse con la garantía.

Dado que los montos pueden ser significativos, es esencial proteger ese dinero desde el principio. Algunas prácticas recomendadas son: depositar los fondos solo en una cuenta de depósito en garantía legítima (no entregarlos directamente al vendedor), obtener un recibo cuando se transfiera el dinero, entender claramente las contingencias del contrato y sus plazos, y mantener un seguimiento estricto de las fechas límite para inspecciones y aprobación de préstamo. Hablar con el agente o con un abogado inmobiliario ayuda a comprender las cláusulas y a saber en qué situaciones se pierde o se recupera el depósito.


En resumen

El depósito de garantía (o depósito de buena fe) es una práctica común y útil para respaldar una oferta de compra: muestra compromiso del comprador, protege al vendedor mientras avanza la transacción y, si todo sale bien, se aplica al pago inicial o a los costos de cierre. La cantidad típica suele estar entre el 1% y el 3% del precio, pero varía según el mercado y la estrategia. Y muy importante: la devolución del depósito depende de las contingencias y de cumplir los plazos contractuales, por lo que es clave comprender el contrato y custodiar los fondos correctamente.

💡 Si quiere que revisemos juntos un contrato de oferta o calculemos cuánto depósito conviene ofrecer en su vecindario, conectémonos y lo revisamos paso a paso.