Si estás pensando comprar este año, es lógico poner la mirada en la primavera: más casas suelen salir al mercado y muchos esperan que las tasas bajen un poco más. Pero hay una realidad que pocos consideran: adelantar la compra por unas semanas puede resultar en menos competencia, menos estrés y, con frecuencia, en ahorro real. A continuación te explicamos por qué adelantarte al pico de la temporada puede ser una jugada inteligente.

Muchos compradores mantienen la esperanza de que las tasas hipotecarias caigan aún más, pero esa estrategia tiene riesgo. La mayoría de las proyecciones del sector indican que las tasas se mantendrán en rangos similares —es decir, en torno al bajo 6%— durante el periodo próximo. De hecho, ya han bajado aproximadamente un punto porcentual en los últimos 12 meses, lo cual ya mejora la asequibilidad para muchos compradores.

Si te quedas esperando un descenso adicional, corres el riesgo de sumar más competidores a tu búsqueda. Chen Zhao (Redfin) resume bien la idea: es posible que estemos cerca del mínimo razonable de tasas en el horizonte previsible. En otras palabras: la ventana de condiciones favorables para comprar puede estar abierta ahora; esperar a que la tendencia mejore un poco más puede sencillamente traerte más rivales sin una compensación real.

La temporada de primavera es popular por una razón: aparecen muchas viviendas y muchos compradores. Pero la demanda concentrada tiene un coste: menor tiempo para decidir y más presión en el proceso. En meses fríos hay menos actividad, las casas tienden a permanecer más tiempo en el mercado y eso te da espacio para buscar sin prisa y comparar opciones.

Los datos lo ilustran: en invierno el tiempo medio hasta la venta suele rondar los 70 días, mientras que en primavera cae a cerca de 50 días. Esos 20 días marcan la diferencia entre explorar con calma y tomar decisiones apresuradas. Si compras ahora, hay menos compradores activos y más oportunidades de analizar la casa con calma, pedir inspecciones y negociar sin sentir que te quedarás fuera por no actuar a la velocidad de un mercado saturado.

Otra consecuencia a considerar es el comportamiento de los precios: suelen responder a la demanda. En periodos de mayor concurrencia de compradores, los precios tienden a empinarse. Bankrate y otras fuentes apuntan que la primavera y principios de verano suelen ser las temporadas más competitivas, con precios más altos para reflejar esa demanda incrementada.

De hecho, datos de la National Association of Realtors (NAR) mostraron que en 2025 quienes compraron a comienzos de año ahorraron, en promedio, entre $30,000 y $35,000 respecto a quienes compraron durante los picos de precios en primavera o principios de verano. Para muchos compradores, ese colchón de ahorro marca una gran diferencia: comprar unas semanas antes puede significar pagar menos por la misma casa y evitar pujas intensas que elevan el precio final.


En conclusión

Adelantar la compra unas semanas no es apresurarse: es colocarse delante de la ola. Comprar antes de la primavera puede darte más tiempo para elegir, menos presión en las decisiones y ahorros reales cuando los precios suben con la competencia.


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